Pongámonos en el otro caso. Vamos bien y sabemos que no hay demasiadas oportunidades de llegar a una mesa final y optar a ganar. ¡Ojalá fuera algo más común! Pero no es así. Hemos de aprovechar la oportunidad. Aquí hay que ser agresivos -no locos- e ir a por todas. Por desgracia, las manos buenas no llegan con la frecuencia que todo jugador de póker desearía, y las ciegas y los antes se comen las pilas de fichas con rapidez. Es el momento de identificar a los jugadores "conformistas" e ir a por sus apuestas obligadas para incrementar nuestro montón de puntos. Tenemos que intentar dominar la mesa. Cartas conectadas, parejas, figuras y ases acompañados de cartas medias o altas son buenas manos para atacar a estos rivales. Es fundamental jugar bien la posición y practicar un juego fluido que evite que nuestros oponentes sepan a qué van a enfrentarse. Si aumentamos en fichas los que anden cortos no nos harán daño, si nos ganan, en el caso de que tengamos ocasiones para ir a por ellos. No hay que olvidar que as-rey o as-dama contra cartas conectadas del mismo color van prácticamente 60-40%. No perdamos la ocasión de sacar jugadores. Ataquemos a los conservadores, eliminemos a los "pequeños" y enfilemos hacia el uno contra uno final. Pero eso será otra historia.

 

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Juan Manuel Pastor, miembro del Equipo PokerStars Pro